Estas son las recomendaciones de una experta para lidiar con el estrés post traumático a tres semanas de los terremotos
Tres semanas después del doble sismo, la población busca desesperadamente herramientas para procesar la magnitud de esta tragedia.
El peso emocional de una catástrofe nacional
La psicóloga clínica Zena Sleiman advirtió que muchos ciudadanos aún experimentan sensaciones de estar viviendo el evento telúrico. La salud mental tras terremotos requiere una atención especializada ante la aparición de cuadros de estrés postraumático.
Muchos sobrevivientes presentan síntomas emocionales como rabia, impotencia, ansiedad o la denominada «culpa del sobreviviente». Especialistas explican que estos sentimientos son respuestas naturales ante escenarios de pérdida masiva y destrucción física.
El impacto no se limita solo a lo psicológico, pues también se manifiestan cuadros físicos como insomnio recurrente. La experta destacó que el cerebro intenta procesar el evento, dificultando funciones cognitivas básicas como la concentración diaria.
Recuperar una rutina estructurada es el consejo fundamental para recobrar una sensación mínima de control y seguridad personal. La salud mental tras terremotos mejora significativamente si mantenemos horarios fijos de alimentación, sueño y actividades productivas diarias.
Sleiman recomienda dosificar el consumo de información para evitar la sobreexposición a imágenes traumáticas que mantienen el sistema nervioso alerta. Además, realizar ejercicio físico ayuda a liberar endorfinas, proporcionando un alivio necesario en momentos de alta tensión.
Es vital identificar síntomas agudos como la hipervigilancia, que pueden indicar la necesidad de buscar asistencia profesional inmediata. Actualmente, existen diversas redes de apoyo y servicios como Psicodata que brindan atención gratuita para quienes se sienten sobrepasados.
Ante la cifra de 4.829 fallecidos y los miles de damnificados, la solidaridad vecinal y familiar resulta indispensable. Cuidar de niños y adultos mayores mediante una rutina estable es un paso crucial hacia la recuperación colectiva.
